Santísimo Cristo de la Salud

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TitCristoSaludEl actual Cristo de la Salud no es el primitivo Crucifijo al que rindió culto esta fervorosa Hermandad, ya que durante los siglos XVI y XVII la Cofradía llevaba en la procesión del Jueves Santo un crucificado, lamentablemente desaparecido. Con toda seguridad poseería las características de la época, no carente de mérito artístico, y sería de muy reducidas dimensiones, por esa fecha no existían los pasos para portarlos, ya que según las Reglas aprobadas en Sevilla el 12 de mayo de 1552 debía ser llevado por un eclesiástico revestido de sobrepelliz, roquete, en la procesión del Jueves Santo, y en consecuencia, debía de ser de menor tamaño del natural.

Sobre la talla del Cristo los únicos datos que se conocen datan del último tercio del siglo XVIII. Aunque no se conoce la autoría, la Hermandad adquirió en Sevilla la imagen, pagando a José Caro 1.200 reales. El 22 de noviembre de 1773, el vezino que soy de esta villa, Bartolomé González Daza, hermano de la institución, maestro carpintero, que conocía a muchos de su gremio en Sevilla, por mandato de la Hermandad a la que él pertenecía, se comprometía ante los hermanos de la Vera Cruz, a ponerse en contacto con un escultor sevillano para que tallase una nueva efigie para la Hermandad. Fue autorizado para reunir el dinero necesario pidiendo limosna para adquirir un Crucificado con destino al “Hospital”, es decir, a la Capilla de la Santa Vera-Cruz, haciendo entrega a José Caro de 175 reales el 1 de enero de 1775 completando así la cantidad arriba indicada. Existen referencias documentales sobre un maestro pintor y dorador, pero no escultor, llamado José Caro que trabajó en Sevilla durante estos años.

Sí sabemos que fue traído desde Sevilla por seis hombres con sus jornales y comida y para la colocación en su altar se celebró “sermón, misa y música, refresco y comida del predicador” y un jornal de un hombre y una bestia para traer la juncia. El Crucificado fue instalado en la Capilla de la Hermandad el 1 de mayo de 1774, “celebrándose misa cantada y sermón con repique de dos campanas y una esquila de vuelta“, según se recoge en el Libro 8 de Bautismos de la Iglesia Colegial, en el folio 112, para sustituir al primitivo, y muy pronto el pueblo lo denominó Cristo de la Salud por haberlo colocado la Hermandad en su Hospital, en cumplimiento de lo acordado, junto con la primitiva imagen de Nuestra Señora de la Antigua a la que rindió culto la Cofradía.

El Santísimo Cristo de la Salud es un crucificado de tamaño natural de 1,79 metros de longitud, realizado en madera de pino policromada al óleo, según han identificado los técnicos del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico tras la restauración efectuada en 2001, al estilo de las hermandades sevillanas, pero diferente de todos los crucificados de las Cofradías de Sevilla y sus contornos.

Con respecto al análisis estilístico de la obra, se observan una serie de características propias de las imágenes de estética manierista, como son el acusado alargamiento del torso, la ausencia de dramatismo y la serenidad en el tratamiento de la muerte que se aprecia sobre todo en el rostro, cuyas facciones no refleja en absoluto el dolor, pero sí tristeza. Esta inspirada y devota imagen no está pendiente de la Cruz; sobre ella posa dulcemente, los brazos extendidos y sus manos abiertas en actitud de misericordia y perdón.

Dentro de la iconografía del crucificado en la escuela sevillana no conocemos ninguna imagen con la que podamos comparar su alargado cuerpo esbelto, de perfecta anatomía donde destaca la lograda cabeza de rasgos hebraicos, ligeramente inclinada a la derecha y su sereno, dulce y resignado rostro agonizante, con los ojos entreabiertos y boca que musita clemencia pareciendo decir: “Todo se ha consumado”.

 

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